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martes, 7 de octubre de 2014

Cuentos en Cien Palabras II



 Tácticas Publicitarias

¿No les ha pasado que siempre les aparecen publicidades de lo más molestas por todas partes? Bueno, el hecho es que a mí sí, sobre todo esas que forran ciudades enteras con carteles, aquellas que dicen “¡Eres el visitante número un millón!”, las que salen en la televisión o en la radio, las que suben lentamente por las página web, las que se demoran un mundo en cargar, o muchas más de las que podría hablarles.

Bueno ahora que tengo su completa atención, les vengo a recomendar un producto recién salido del mercado. ¡No se pierda las ofertas de lanzamiento!

Debilidad Caricaturesca

Hoy hablaré sobre “Joe Cartoon”, un singular personaje perteneciente al mágico mundo de los dibujos animados.

Como toda caricatura, Joe es un ser irrespetuoso que no respeta ni a los otros personajes de su programa, ni las leyes de la física. Con la capacidad de ignorar la gravedad a la hora de cruzar abismos, con el poder de retorcer sus brazos como gelatina, con la habilidad de acelerar a velocidades increíbles en menos un de segundo, además de ser completamente inmune al dolor, Joe es prácticamente indestructible.

Pero solo una cosa lastimó a Joe; Enterarse que su Show fue cancelado…

"Reparando" Locos

Conozco a un tipo que se cree una especie de genio creativo e innovador, por lo que dice que es un genio loco. Cree que diciendo se verá más inteligente o más ingenioso, pero la verdad es que no tiene ni una mota creativa.

Le encanta ir gritando por ahí su lema; “Se me zafó  un tornillo”, una y otra vez. Lo repitió tantas veces que un día me harté, busqué un tornillo y luego se lo estampé en la frente con un martillo.
“Tú sí que estás loco… ¡Me pusiste un tornillo usando un martillo!” Dijo antes de desmayarse...

jueves, 31 de octubre de 2013

Bloody Beauty

Ella siempre había sido considerada un niñita linda, luego una adolescente sensual,  y hoy en día, una hermosa y joven adulta... Pero a medida que avanzaba en la senda de su propia vida, la importancia de ser bella iba aumentando día a día.

Todos le demostraban de alguna forma u otra su belleza, regalos, cumplidos, amistades, premios, citas, amantes, etc. Todos la hacían sentir más hermosa de lo que ya era... se sentía especial... se sentía feliz...

Pero como en todas las cosas, los excesos siempre son malos... Su ego era un pequeño monstruo que se alimentó hasta convertirse en un coloso.
Ella siempre se cuestionaba: Si ahora ya soy hermosa, y me todos me complacen de distintas formas y me aman, si soy más hermosa aún. ¿Me amarán mucho más?
Esta idea la estaba carcomiendo desde dentro hacía afuera.

Con el tiempo, empezó a gastar grandes cantidades de dinero en cosméticos, productos de belleza, visitas a la peluquería y a Spas. Adquirió vestidos elegantes, joyas de varios quilates, zapatos finos con tacones largos y afilados como una aguja.

Todos esos complementos tenía efecto, todos la miraban cegados por la mera idea de una persona tan bella.
Los regalos, los cumplidos, las amistades, los premios, las citas, los amantes, todo aumentó a pasos desmesurados...
Y aún así se sentía vacía... un hueco que solo quería llenar con su belleza...

Cada vez encontraba métodos más extraños; dietas proveniente de tierras lejanas y perdidas, ejercicios y posturas para moldear de forma extensiva su cuerpo...
Buscó información sobre mujeres que marcaron la historia gracias a su hermosura, entre ellas Cleopatra y su famoso baño lácteo... pero averiguando más sobre estos "baños mágicos", se topó con uno es especial... Un baño de sangre... sangre humana...

Ella misma se negó tras darse cuenta que la idea atravesó su mente como una estrella fugaz a punto de cumplir su deseo...
Luego pensó que podría remplazar el factor humano por una dosis de sangre animal... pero algo le generó una duda. ¿Sería tan efectiva como la sangre humana? Y este planteamiento le hizo cuestionarse otra cosa. ¿Qué tan efectiva es la sangre humana?
Con el tiempo, la curiosidad y su eterno deseo se juntaron corrompiéndola de pies a cabeza.
Pero por suerte, la idea se le fue borrando lentamente de la cabeza.

Un día, ella asistió a una fiesta, a una de esas reuniones sociales en que se plagaba de piropos provenientes de personas que, comparándolas con sí misma, encotraba horribles.
A pesar de eso, accedió a bailar con algunos sujetos, y entre todos ellos, tras un momento de coqueteo, decidió llevarse a uno a su lujoso departamento.

Mientras buscaba sus llaves para poder entrar, vio un pequeño corte en las manos del tipo, un corte muy pequeño, pero que seguía con una coloración sanguínea sobre la piel.
En ese momento recordó todo lo que había averiguado sobre el "Baño Mágico". Se le revolvió el estómago y la mente se le hizo añicos...

Una vez dentro, mientras buscaba algún bebestible para ofrecerle a su invitado, fue a la cocina, donde abrió el primer cajón de la estantería... y de manera inconsciente... saco un afilado cuchillo, el cual guardó dentro de su vestido...

Se acercaba a su invitado con algún trago alcohólico que sirvió en unas copas de manera automática sin fijarse en el licor o en las copas que había usado.
Le entregó la copa, ambos hicieron un brindis, un último brindis, y cuando él se dispuso a beber de su copa, ella le desgarró la garganta con el cuchillo.

Rápidamente llevó el cadáver a la bañera dentro del cuarto de baño, de forma que no quedará un rastro sangriento en la sala de estar.
Puso el cuerpo en una posición en que toda la sangre fluyera por el corte. Pero era muy poco... necesitaba más.

Repitió el proceso varias veces. Todos caían ante su belleza, por lo que nunca sospecharon nada. Y finalmente llenó la tina con sangre...

Tras asesinar al último tipo y verter su sangre, no dudó ni un instante en sumergirse de forma inmediata.
Sin siquiera pensar en quitarse su vestido blanco, se sumergió en el líquido turbio, de color rojizo oscuro.
Su vestimenta blanca se teñía lentamente con manchas rojas, manchas similares a las que ocultaron su inocencia tras matar a su primera víctima.

Tras un rato, miró a su alrededor. Miró el cuarto de baño lleno de manchas sangrientas. Miró los cadáveres que ocultó vagamente en una esquina. Luego, con ayuda del cuchillo, desgarró el vestido y se desnudó, luego arrojo el trapo rojo y húmedo fuera de la bañera.

Pero de golpe, se dio cuenta de donde estaba... Rodeada de sangre... de sangre de personas.... de persona que eran horriblemente feas y repulsivas...
Tenía que hacer algo al respecto. Necesitaba la sangre de una persona bella... y se miró a si misma... Se levantó de la tina... Su cuerpo desnudo estaba goteando esa sangre sucia... esas gotas se deslizaban sobre su cuerpo... ensuciándolo.

Sin detenerse a pensar, clavó fuertemente el cuchillo sobre su pecho... luego en su abdomen... luego en sus piernas, en sus brazos, en todas partes... Vio cómo se desangraba... como fluía la sangre más linda que había visto...

Se relajó y se acomodó... empezó a murmurar... empezó a comprender... Todos la querían por ser hermosa... No por su persona en sí misma... pero empezó a hablar cada vez un poco más fuerte:
"Pero sigo siendo bella... y ahora lo seré más... ahora me querrán de verdad... adorarán mi belleza", dijo justo antes de que se desgarrara la garganta.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Cuentos en Cien Palabras I



 Los siguientes cuentos, tal como dice el título, tienen como minimo y maximo, cien palabras. (¡Cuentalas!)

El madrugador

Un día, un amigo mencionó el refrán de “El que madruga Dios lo ayuda”, así que empecé a anticipar mis cosas…
Literalmente, madrugué, por lo que, somnoliento, hice mis tareas del instituto, las cuales, por el sueño, conteste mal. Desayuné más temprano de lo habitual, por lo que mi metabolismo estuvo alterado todo el día. Llegue a la parada de bus, pero aun era muy pronto para que iniciaran los recorridos y debí esperar durante la fría mañana. Termine con sueño, frío, fatiga y malas notas.
Cuando vi a mi amigo, le dije “¡Espero que hayas madrugado!”, mientras lo golpeaba.

 Debí crearlos antes...

Como inventora que soy, siempre ando tratando de innovar y ayudar, por lo que trate de pensar en un nuevo proyecto, lo que no es fácil, sobre todo cuando te rodea la gente como la que conozco.
“¡Que tenga resortes!” decían algunos, “¡No, queremos algo contemporáneo!”, alegaron otros o “¡Tus ideas son muy enredadas!”, cacareaban los demás. Todos interrumpiendo y mandando sobre lo que YO estaba creando… o intentando.
Finalmente, se me prendió el “Foco” y empezar a plasmar ideas sobre papel.  Después de un tiempo, todos mis conocidos estaban usando mi  nuevo y útil invento, ¡El “Bozal para Humanos”!

 Misma piedra, dos tropiezos.

Un día, un señor vino con su hijo a mi consulta médica. Revise al niño y encontré una fractura femoral. Le pregunté como sucedió  y dijo que estaba jugando en el tejado cuando cayó al suelo. Cuando le avisé al padre, me encaró que él le autorizó a hacerlo. Así que me callé y enyesé al chico.
Volvieron tiempo después, pero el niño tenia el brazo fracturado. Esta vez dijo, que como ya la habían dado permiso una vez, volvió a jugar en el tejado…  Y le notifique al padre: Su hijo tiene un problema que heredó de usted… ¡Estupidez!

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿El vampiro qué no era vampiro?

Sonó el despertador y Rafael despertó para ir a su trabajo. Se sentía raro y no recordaba nada de la noche anterior, salvo unas extrañas marcas en su cuello, la cual no podía parar de rascarse. Una vez vestido para la oficina, bajo a desayunar donde su compañero de departamento, conocido como Franky, lo esperaba.

-Habia un nuevo pan en la tienda- Dijo Franky por sobre el periódico al ver bajar a su compañero- Esta hecho con ajo.
-Bueno... -Respondió Rafael- Probaré tu "pan mAJO"...
-Ahórrate los Chistes.
-¡Bueno ya!

Cuando Rafael metió el pan en su boca, sintió una sensación que le obligó a repeler su desayuno de la lengua.

-Guaarrg, no me... gustó... ¡Voy tarde, me voy!

Rafael bajo por el ascensor del edificio, y una vez que salió, fue enceguecido por la luz del sol, que caía directamente sobre su piel, por lo fue corriendo al trabajo para no tener que soportarlo por mucho tiempo. Cuando se cansó, decidió descansar en una plaza frente a una iglesia, y se apoyo en una cruz de metal, pero apenas la tocó, sintió un ardor que no podía soportar.

Asustado, se refugio en la sombra de una tienda. Decidió ver por la vitrina, y se encontró con un espejo, pero por alguna razón no podía ver su reflejo.

Con el corazón en la garganta, empezó a pensar; Raras marcas en el cuello, asco al ajo, no pudo tocar la cruz, y ahora no veía su reflejo en el espejo... acaso... ¡¿Acaso se estaba convirtiendo en un vampiro?!

Pero en ese momento llego Franky, con la lengua a fuera y con una lonchera en la mano.

-Se te quedó... el almuerzo - Dijo Franky jadeando - Te seguí desde... el departamento... Ufff.
-¡Franky, ayúdame! - Dijo Rafael mientras zarandeaba a Franky - ¡Soy un vampiro! No como ajo, marcas en el cuello... cruz...
-¡Claro que no! Mientras te perseguía lo note, no cerraste la ventana de tu cuarto y entraron los mosquitos, y no solo picaron tu cuello... mírate la cara... Resulta que el pan de ajo estaba echado a perder, después hablo con los de la tienda. Si vieras el informe del clima sabrías que hoy seria una día con sol muy radiante. La cruz era de metal, y estuvo todo el día al sol, naturalmente iba a estar ardiendo. ¡Y ese espejo esta sucio! ¡NO ERES UN VAMPIRO!

Rafael despertó en ese momento. La luz de la luna llena entraba por las ventanas de su castillo negro. Y en voz alta se dijo a si mismo: "Vaya pesadilla, de verdad creí que era un humano". Acto seguido, se convirtió en murciélago y salió volando por la ventana hasta las proximidades de la noche.

Fin